Catalán con mis hijos, qué placer.

Recuerdo cuando vi a Adrià sobre mi pecho y sentir que el mundo cambió, la verdad es que sí cambio y ese era el comienzo de todo.  Desde el primer momento le hablé a mi hijo en catalán, por supuesto, un catalán con sus defectos estructurales, con su acento de extranjera, con el dejo lejano de la perfección, pero igualmente catalán.

No fue una decisión meditada ni estudiada, fue una cuestión de sensaciones, de empatía, de entrega y de amor. Tal vez lo hice, insconscientemente, para dejar una clara diferencia entre mi vida en Venezuela y la que había iniciado en Cataluña ¿es posible? No lo sé con seguridad, pero sí que tuve la disposición y me abrí ante una nueva y enriquecedora cultura, me sumergí de lleno, en honor a la verdad, una suerte que no todo el mundo puede tener.

Descubrí la dimensión de las canciones infantiles catalanas, que son muchísimas, infinidades, los dibujos animados en catalán, que recuerdo que en mis inicios de estudiante de catalán era incapaz de entender, en fin, estaba ante un nuevo mundo que me cautivó, al que he aprendido a querer y como se dice en catalán “a estimar”.

Ciertamente, mi caso no es habitual: la mayoría de las personas habla a sus hijos en su lengua materna porque es lo común, lo natural, lo políticamente correcto.  Yo siempre he ido al revés, si no pregúntenle a mi madre, la pobre me ha tenido que aguantar de todos los colores :D

Lo que vivo, es un episodio gratificante, único. Mi experiencia me ha servido para entender que no todo es estático y que la cultura no es la excepción. Yo misma siento que puedo hablar con consciencia de las particularidades del pueblo donde resido porque lo vivo día a día a través de su lengua, una parte potente de su historia. Es lo bonito de querer ser parte de un lugar y no pasar sólo por la superficie, ir más allá.

¿Cómo reaccionan las personas ante mi decisión?

La mayoría de los castellanos españoles y también latinoamericanos no lo entienden, les parece absurdo ¿cómo puede ser que no les hables en castellano?  Yo comprendo la reacción porque no es lo habitual, pero no puedo hacer más, es lo que hay, es un sentimiento, es difícil de explicar.

Los catalanes se sorprenden y se alegran. Si algo tiene el pueblo catalán es que si haces un esfuerzo por hablar en su lengua te aprecian para siempre, eres uno más. Yo tengo la teoría de que por tantos años de represión los catalanes son un poco desconfiados, pero cuando los ganas como amigos te has ganado la lotería, tienen un corazón muy grande, son maravillosas personas. Como decían Los Manolos en aquella popular canción de los juegos olímpicos de Barcelona 92: “Amigos para siempre”.

Actualmente, confieso, que no me puedo imaginar la vida sin escuchar a mis hijos decir: “mama, t’estimo” (mamá te amo) o decir “em dones una mica” (me das un poquito).  Es como cuando ves una película y tienes dos opciones: verla traducida o verla en versión original.

Yo opté por la versión original, y qué placer me ha dado, qué gusto me da no haberme equivocado.

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Hago lo que puedo por esculpir las ideas que me bombardean la cabeza.
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One Response to Catalán con mis hijos, qué placer.

  1. aturatmalfactor says:

    que maco Adelys, gran! un petonàs, (un besazo en castellano) :)

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